San Francisco

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lunes, 19 de octubre de 2015

Crónica Glotona de Mistura 2015 – Parte II


A veces sucede que entre día y día que vamos a Mistura no nos portamos muy bien, tomamos malas decisiones y/o tenemos un poco de mala suerte. Eso pasó por ejemplo el 2012 con la debacle de la salchipapa de carretilla que hizo que llegara a mi tercer día de Mistura con fiebre y tuviera que regresar a la casa después de sólo un emoliente. También pasó el 2014 con el atracón de cocadas de Gamarra que hizo que Dani hiciera sólo degustación de sopitas en nuestro segundo día en la feria y me pasó este año con el extraño caso de la empanada misteriosa. Es decir, no hice caso a mi propia recomendación de cuidar cuerpo y mente y llegué el viernes a mi segundo y último día de Mistura 2015 con gastritis y una leve migraña. 

Pero para una misturera comprometida y radical como yo, un pequeño malestar no es impedimento. De hecho, hace unos años, una de mis primas fue a Mistura al segundo día de que le sacaran la vesícula y entre patascas y caldos blancos y de cabeza, la pasó muy bien.  La feria ofrece algo para todos y podemos disfrutar de ella aunque tengamos que cuidar un poco lo que comamos y bebamos. Así que me dispuse a tener un día de mistureo “tranqui”, empezando por… nada de piscayunos, ni piscameriendas, ni piscosnacks.

Llegue temprano esta vez acompañada por mi tía Lilly y mi primo Luis y llegar temprano es ideal cuando se tiene planeado comer algo de Los de las Brasas, léase, chancho al palo, cilindro, caja china, pachamanca, etc. Había varias opciones algunas sin cola y otras con una cola de no más de cinco minutos.


Primera Sentada: Chancho a la caja china de la Tía María, Caldo de Gallina de Avicha de Carhuaz y kankacho ayavireño de El Sitial de Doña Julia de Ayaviri, Puno.

Mientras mi tía y primo hacían su colita en la Tía María yo fui directo a Los Regionales por mi  caldo de gallina de Avicha. Ya lo había probado en una edición anterior de Mistura y conozco sus propiedades de “levanta muerto”… bueno, muerta, en este caso, yo. Este es un señor caldo de gallina, viene con su mote aparte y yo lo acompañé con cebollita china y perejil para redondear su sabor pero en vista de mis circunstancias tuve que dejar el rocoto y el limón para otro día. El caldo estaba como siempre, humeante, contundente y con un sabor puro y cristalino a gallinita de corral. Una de las cosas que más me gusta de este caldito es que lleva fideo munición que lo hace mucho menos pesado y deja disfrutar de su sustancia sin distracciones.

Probé un pedacito minúsculo del chanchito a la caja china de Tía María y me pareció muy sabroso aunque un poquito seco pero no puedo juzgar todo el plato con el poquito que probé y a mis parientes les gustó.

El caldo de gallina resultó una verdadera infusión de optimismo y viendo que me sentía tan bien decidí aventurarme y probar uno de los platos más recomendados de Mistura, el Kankacho Ayavireño.  Este plato consiste en cordero asado a la leña acompañado con papitas, ají y cebolla. La carne estaba tan tierna que se desprendía del hueso con sólo mirarla, estaba sorpresivamente jugoso y al comerlo se sentía el inconfundible sabor del cordero con una mezcla de hierbas aromáticas que hacía entrar el sabor por todos los sentidos. Y mis parientes opinaron lo mismo que yo: ¡delicioso!




Después de tan rica comida era hora de dar una vuelta por el mercado. Mi primera vuelta siempre es de reconocimiento. Me sirve para ver qué cosas interesantes nos ofrecen, comparar calidades, cantidades y  precios y hacerme una idea de qué es lo que quiero llevarme y cuánto voy a gastar.

Más tarde me reuní con más primas y tías que iban llegando de a pocos y recorrimos toda la feria.

Segunda Sentada: ½ porción de Acevichado roll y ½ porción de Mistura roll de Toku, kao pad kari con alitas 555 de Ají 555 y queso helado  tradicional de Ricky Klaus.

Realmente con lo que había comido hasta ese momento estaba satisfecha pero acompañando a mis primas Illary y Tania me provocaron unos makis de Los de Fusiones. Toku ofrecía dos tipos de rolls, el conocido acevichado y el Mistura roll. Ambos estaban bien, el mistura roll me gustó más porque se podía percibir mejor la mezcla de sabores del queso crema, la palta, el arroz, el ajonjolí, el langostino empanizado (si mi memoria no me falla) y la salsa de soya mientras que al pobre acevichado siempre lo zambullen en una piscina de salsa que abruma cualquier paladar. No puedo decir que los encontré muy originales pero el sabor cumplía y quienes atendían y quienes preparaban los rolls fueron muy amables. Por error le echaron la salsa del acevichado al mistura roll y como el resultado era un híbrido nos lo dieron de yapa.  

Illary decidió probar el arrocito al curry con las alitas con miel de algarrobina de Ají 555 que ya habíamos probado el lunes y quedó muy contenta, aunque creo que quería más alitas, y no la culpo, realmente estaban buenísimas.


Y Tania aprovechó para recibir su premio por escribir el primer comentario del Blog en forma de queso helado de Ricky Klaus. Tuvimos que pelear un poco para conseguirlo porque justo cuando lo compramos en Los Dulceros y los Chocolateros pasó por ahí un personaje de la farándula local y todas las personas que atendían huyeron del stand para no perderse el selfie y nos dejaron con el ticket en la mano. Afortunadamente una de ellas (la única y lamento no haber pedido su nombre) tenía más sentido del deber que del figuretismo y nos atendió. Me parece que a Tania le gustó el queso helado porque tenía cara de contenta. 



Las Bebidas

Todos los que me conocen saben que los cocteles de pisco son muy importantes en mi experiencia misturera pero en mi condición de lesionada-del-aparato-digestivo, primero me tomé las dos botellas de Gatorade que había llevado (aunque venden adentro, les aconsejo llevar siempre al menos una botella de agua) y luego voltee la mirada hacia la gran variedad de bebidas no alcohólicas que ofrece la feria.

Mi barriga estaba tranquila y contenta después del caldito y el kankacho así que decidí seguir en la misma línea y tomé un emoliente clásico de Emolientes Claudio’s. Probé un poquito de los de camu camu y aguaymanto que estaban muy bien pero definitivamente el clásico fue mi favorito. Calientito y dulcecito como tiene que ser, tenía el sabor del verdadero emoliente de antes y de siempre, ese que tendría que ir a buscar hasta Lince (en la avenida Arenales frente a la panadería Belgravia) y al tomarlo tuve esa sensación de placer que sólo te puede dar un buen emoliente, esa sensación de que por dentro tu cuerpo te agradece. Eso sí ¿cómo se han achicado los vasos de emoliente no?

Un rato después, en mi primera vuelta por el mercado encontré agua de coco en el coco en el stand de Naturally Divine. A mí me encanta y no podía estar más fresca, ligera y mínimamente dulce. Excelente para rehidratarse.  En mi segunda vuelta al mercado probé jugos de aguaje y cocona que hasta ahora no había tenido oportunidad de probar. El aguaje me gustó más pero en general, qué sabores tan diferentes y qué afortunados somos de poder disfrutarlos todos.


Casi al final de mi visita estaba buscando el stand de la cervecería artesanal Cumbres para comprar una cerveza maracumanto (supongo que tiene maracuyá y aguaymanto) para contarle a Dani qué tal estaba cuando la pudiera probar pero resultó que el stand no estaba donde lo ponía la aplicación de Mistura de Movistar. Es importante que el mapa y el app tengan información correcta ya que confiamos en ellos para no estar dando vueltas como trompo por todo Mistura. La búsqueda infructuosa terminó por darnos más sed a Illary y a mí y decidimos probar algo nuevo: jugo de copoazú de Jugos Delicias de la Selva, de Tingo María. Yo había entendido que era un tipo de coco pero ahora que he investigado un poquito he descubierto que es un tipo de cacao de la Amazonía. Muy interesante en sabor y en textura. Es blanquecino y moderadamente espeso, tiene sabor a verde fresco y a ambas nos pareció similar a la guanábana. No lo recomendaría exactamente para pasar la sed pero sí recomiendo que lo prueben.


Los Dulces

Mientras paseaba por el resto de la feria y entre comida y comida decidí comprar algunos postres para probar y para llevar.
Lo primero que probé fue un helado artesanal ayacuchano de lúcuma de Muyuchi. Al principio estaba un poco dudosa de aventurarme a comer un helado pero este fue muy diferente a los helados tradicionales. Menos cremoso y más ligero y refrescante y con el concentradísimo sabor de pura leche y lúcuma, ni más ni menos dulce de lo que necesitaba y presentado con mucha delicadeza. Definitivamente un postre que quisiera volver a probar. 

Aunque me sentía bien, decidí no presionar mi suerte y comprar los demás antojitos para llevar y disfrutar en mi casa los días siguientes: Mazamorra de calabaza de Dulcería Gustitos de Tarma, tiramisú de Satudulces, un macaroon de huacatay de Vacheria y por supuesto, mi manzana acaramelada de Fantasy Day.

Lo primero que probé fue la mazamorra de calabaza. Algo completamente nuevo para mí. Me gustó mucho su consistencia suave pero con la fibra de la calabaza y algunas pepitas que la hacían más interesante. El coco que llevaba encima y el sabor de la miel de chancaca le daban ese toque de dulce de la abuela y lo hacían muy reconfortante.

Un par de días después probé la manzana acaramelada que es uno de mis dulces tradicionales preferidos desde niña. No tengo nada de que quejarme de la manzana; buena manzana, buen caramelo, pero definitivamente no llegaba a la manzana cubierta con caramelo blanco súper delgadito y crocante sabor a coco que compre en Mistura 2014, esa manzana sigue ganando.

Lo siguiente que probé fue el tiramisú. Casi terminando mi recorrido por Mistura me acerqué al stand de Satudulces y le pregunté a la  chef cuál de todos los postres que estaba ofreciendo era su favorito y muy amablemente y con una gran sonrisa me recomendó el tiramisú. Quisiera agradecer su buen ánimo y su recomendación porque el tiramisú estaba en su punto. En el paladar podía diferenciarse todo el espectro de sabores y aromas que trae este postre tradicional italiano, el mascarpone, el café, el toque de licor, la suavidad del bizcocho o bizcotela y encima en vez de cacao tenía chocolate rallado. Yo comí un poco y lo demás desapareció de la mesa antes de que pudiera decir “tiramisss…”

Lo último que compré en Mistura, de hecho tratando de agotar mis últimos tickets de a sol, fue el macaroon de huacatay. El primer macarrón de toda mi vida, definitivamente no tengo con que compararlo, lo que más me gustó de este dulcecito fue esa consistencia amelcochadita. Sentí el sabor definitivo de las almendras y la idea del huacatay me pareció buenísima pero quizás es demasiado delicado para percibirse más allá de un ligerísimo toque a menta.


Las Compras

Este año encontré menos variedad en el Gran Mercado pero eso depende de lo que cada uno busca. Alguna de mis parientes compró varios kilos de papa nativa, otra aprovechó para reabastecerse de stevia, de la de verdad, una de mis tías compró fruta, turrón de maracuyá y hierbas medicinales, en fin, hay algo para cada quien. Yo compré, como todos los años, mi tanta wawa y les recomiendo siempre que compren pan en Mistura porque comer ese pancito dulce en las mañanas el resto de la semana extiende de alguna forma esa sensación de estar en la feria, al menos para mí. Otra cosa que les recomiendo que compren ahí es aceite de coco extra virgen. Esta vez compré de la marca Naturally Divine.


Lo que más me gustó de Mistura 2015 fue el énfasis en lo artesanal y la inclusión de una zona exclusiva para los camioncitos del sabor que trajeron una propuesta fresca, interesante y sabrosa. Lo que no me gustó fue la falta de variedad en otras áreas como en Los del Mar y Los Dulceros y Chocolateros ¿realmente necesitamos tantas fuentes de chocolate? y ¿dónde están las cocadas de Piura?! Lo mismo se notó en el Gran Mercado y en la zona del pan artesanal.

Sin embargo, en un solo día, únicamente en bebidas, pude probar algo completamente nuevo para mí como el copoazú, pude calentarme y reconfortarme con un rico emoliente tradicional y pude recargar energía y electrolitos con la rica agua de coco.  

Y si nos apegamos a ese viejo dicho de “para muestra un botón”, a pesar de los cambios y reducciones, Mistura sigue siendo para mí ese botón. El lugar donde podemos encontrar una pequeña muestra de todo lo que nuestro país ofrece y su valor como  punto de encuentro para la familia y los amigos y como punto de encuentro de sabores y culturas, permanece. Nos vemos en Mistura 2016!