San Francisco

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sábado, 4 de junio de 2016

¡BIENHECHO!



Los peruanos estamos a nada de elegir a la persona que nos gobernará los próximos cinco años y nuevamente nos encontramos en una muy mala situación. No voy a comentar sobre los candidatos porque este realmente no es un blog para hablar de política y además creo que ya es tarde para tratar de convencer o desconvencer a nadie de nada pero hablando de locos (que es sí es el tema de este blog) hay algo que quiero comentar y ahí es donde entra el título de esta entrada: ¡Bienhecho!

Y no me refiero a “bien hecho” como diciendo “buen trabajo” o “tarea cumplida” sino que quiero expresar exactamente ese sentimiento de justicia que sentíamos cuando teníamos 8 años y alguien nos hacía algo malo y luego, de una manera misteriosa, el Universo se lo devolvía y desde el fondo de nuestro corazón salía un enorme ¡BIENHECHO!

Y contra quién dirijo mi sentimiento de reivindicación infantil con sacada de lengua?
Contra los políticos peruanos que sin la menor sangre en la cara saltaron bancadas, abandonaron partidos a los que habían jurado lealtad eterna y formaron alianzas inauditas, en general, a aquellos que en vista de la coyuntura política actual decidieron vender su alma al diablo (que es sólo una frase pero se acerca peligrosamente a la verdad) para alcanzar una curul o un sitiecito, el más mínimo que sea en el nuevo gobierno.

Y hay muchísimos casos como el del señor Sheput que dejó Perú Posible y se arrejuntó a PPK o la señora Alcorta que estoy segura que en cinco años más la veremos militando en la Izquierda que es lo único que le falta pero voy a hacer mención especial a las mezcolanzas más aberrantes.

1. El PPC y el APRA

Se acuerdan de esas personas desencantadas de la política que siempre dicen “todos los políticos son iguales, todos los partidos son lo mismo” bueno, esta alianza les da la razón. Lourdes Flores y el PPC, habían parchado a duras penas de su crisis interna cuando anunciaron su alianza con el APRA de Alan García, su tantas veces jurado enemigo político.
Una de las cosas que más me indignaron de esta alianza fue la justificación con la que trataron de vendernos su malconcebida mezcolanza.
Lourdes Flores, con cara de Beatita de Humay de la política  salió en los programas dominicales para intentar convencernos de que les preocupaba nuestro futuro, que su alianza con el APRA era por el bien del Perú y de los peruanos y no lo que era realmente, una muy desesperada medida para salvar la inscripción de su partido y meter aunque sea unos cuantitos pepecistas en el nuevo Congreso. La verdad de las verdades, después de años de oposiciones, denuncias, debates y comisiones investigadoras que Lourdes Flores se alíe con Alan García sólo se compara a cuando Sarumán el Blanco se pasó al lado de Sauron en el Señor de los Anillos (sí, así de grande es mi indignación!). Daban ganas de encontrarla en la calle para decirle “por mi no te inmoles hijita, gracias pero no gracias”

Lourdes y Alan aplaudiendose entre ellos (Foto: Canal N/El Comercio)

2. Misceláneos y César Acuña.

Por otro lado, algunos políticos que habían hecho esfuerzo por parecer decentes y mantener una cierta buena reputación (al menos en la historia reciente) se subieron al carro de la candidatura de César Acuña como el Presidente del Congreso Luis Iberico, la alguna vez luchadora anticorrupción y defensora de los derechos de la mujer, Anel Townsend y el impoluto Presidente de la Comisión de Ética del Congreso, el Pastor Humberto Lay, entre otros independientes, semi independientes e independizados de partidos pequeños, de otras coaliciones destruidas o venidas a menos con ninguna posibilidad de volver al Congreso y algunos que habían renunciado a sus partidos por diferencias políticas como Marisol Espinoza, que se lavó la cara renunciando al Nacionalismo para terminar con más o igual barro finalmente al lado de Acuña.

Esta realmente no se trató de una alianza de enemigos pero sí me llamó la atención que desesperados por seguir activos en la política (vamos a asumir que con intenciones honorables) no hayan buscando sumarse a partidos y candidatos con más experiencia. Será que intuían la predilección de los peruanos por el “outsider”, un candidato sin los trucos y perversiones del político peruano curtido, será que se tomaron el kool-aid y se compraron esa imagen de provinciano emprendedor exitoso que vendió Acuña o será que era el único que les ofrecía buenas posiciones en la lista de candidatos al congreso o en la plancha presidencial. No lo sé.
Acuña y sus escuderos (Foto:arrobaradio.pe)

Definitivamente el problema principal no está en cómo llegaron a ese partido sino en lo que hicieron después de que se descubrieron la avalancha de plagios en tesis y las apropiaciones de libros y textos de otros autores, las respuestas ininteligibles, las entrevistas de comedia, las conferencias de prensa amañadas, los manifestantes pagados… Los que menos como Humberto Lay y Marisol Espinoza dando el beneficio de la duda donde no cabía ninguna; otros asumiendo la posición de defensores a capa y espada como Anel Townsend y Luis Iberico que utilizaron argumentos como que hay que ser una universidad para darse cuenta de que existe plagio o que el plagio no es tan malo en el marco teórico o que cuando se dice copia se quiere decir reedición y algunos como Vladimir Paz de la Barra, ex decano del Colegio de Abogados de Lima que consideró que la mejor defensa era el ataque e hizo el papelón de su vida en televisión de señal abierta amenazando con demandar a Otoniel Alvarado. Ninguno de estos tuvo la decencia y la simple sangre en la cara para renunciar hasta que la candidatura de Acuña empezó a decaer por el rechazo del electorado y las varias investigaciones, y TODOS, tuvieron una actitud que nos indignó a todos los peruanos y nos dió verguenza ajena.

3. Susana Villarán y Daniel Urresti del Partido Nacionalista

Esta alianza puede ser de muy poco interés pero fue igual de sorpresiva y aberrante. La ex alcaldesa Susana Villarán dejó el partido Fuerza Social (que casualmente ya había perdido su inscripción en el registro de partidos políticos) y se lanzó en campaña como Primera Vicepresidenta del señor Urresti, candidato del Partido Nacionalista.  Cuando uno era ministro y la otra alcaldesa no parecían coincidir en muchos temas pero parece que la coyuntura electoral hizo surgir una repentina amistad.

Todos sabemos que eso de que la “izquierda unida jamás será vencida” funciona regio en los mítines pero ha probado ser un ideal inalcanzable. Yo creo que más allá de rótulos oficiales la señora Villarán fue por un tiempo representante de la izquierda pero debe haber tenido grandes diferencias con los movimientos que formaron el Frente Amplio de Verónica Mendoza para preferir ir de vicepresidenta del ex ministro Urresti por el ultra-desprestigiado-por-sospechas-de-corrupción Partido Nacionalista.
La Presidenta del Partido Nacionalista y Primera Dama hizo su mejor esfuerzo para ayudar en la campaña ignorando por completo a sus candidatos pero junto con el desinterés de los peruanos por esta alianza se notó el del resto del partido que  no movió un dedo por ellos.


Todas estas alianzas y arrejuntes oportunistas se caracterizaron por una total falta de visión política: el Nacionalismo terminó retirando la candidatura de su plancha presidencial por absoluta falta de apoyo popular; en medio de una montaña de acusaciones de diverso tipo el Jurado Nacional de Elecciones excluyó de la contienda electoral la candidatura de Acuña por prometer y regalar dinero presumiblemente a cambio de votos; y por último el PPC, al aliarse con su enemigo número 2 (el fujimorismo siempre ocupó el primer lugar aunque parece que las cosas cambian) tuvo tan poca visión política que no se dió cuenta de que se aliaba con el candidato con el mayor antivoto,  que alcanzó menos del 6% de los votos en la primera vuelta y que recibió el más rotundo “¡NO MÁS!” de parte de los peruanos. ¡BIENHECHO!

Como comentario semi feminista aparte quiero expresar lo preocupante que me parece que estas mujeres políticas peruanas se hayan prestado a darle un “lavado de cara” por decirlo de alguna manera a estos políticos varones que tienen sospechas, investigaciones y denuncias pendientes: Lourdes Flores que a fuerza de haber fracasado en varias elecciones ha más o menos mantenido una buena reputación se unió con Alan García que entre narcoindultos y faenones es considerado por muchos uno de los presidentes más corruptos que hemos tenido (aunque él prefiera creer que nunca nadie le ha dicho corrupto); Anel Townsend, ex Ministra de la Mujer poniendo las manos al fuego por César Acuña a quien su ex esposa acusó de maltrato y violencia; y Susana Villarán que llegó a decir en diversos medios que estaba SEGURA de que Daniel Urresti era inocente de las acusaciones que se le hacían en el caso del asesinato del periodista Hugo Bustíos. Creo que tanta coincidencia ya no es coincidencia y es más bien síntoma de algo. Todavía no sé de qué, pero hay algo ahí no?

En fin, para terminar, creo que es evidente que todas estas movidas y removidas políticas tienen muy poco que ver con el futuro del Perú y el bien de los peruanos y se deben más bien una especie de un juego-de-las-sillas-musicales-del-terror, un “sálvese quien pueda” en el que nuestra clase política corre desesperada y se sienta donde puede, donde cabe o donde le agarra el fin de la música. Y que este modus operandi angurriento trasciende la posición en que se encuentren dentro del espectro político porque Alan dijo, tras su desastroso resultado, que hubo una fuerte presión de la derecha que no quería que el APRA volviera a gobernar y creo que está clarísimo que así como hay izquierdas y hay “izquierdas” y hay derecha y hay “más a la derecha”, no es lo mismo hacer política de centro que ser un político egocéntrico, la cosa es no quedarse sin silla o en este caso, sin curul.



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